MARAWA – POTOLO, VESTIGIOS DEL PRESENTE

Cuando me hablaron de la posibilidad de recorrer y conocer lo más profundo de Bolivia a través de un trekking no dude en aceptar la invitación inmediatamente. Además, esta experiencia no era el típico tour masivo, sino todo lo contrario, era un viaje con sentido social.

PLANIFICANDO EL VIAJE

Todo comenzó con una invitación de Marie – Sophie, a quién conocí en Chaitén, Chile, en un viaje que cambiaría nuestras vidas. Ella me habló de una agencia de viajes que ofrecía experiencias con comunidades rurales en Nicaragua y Guatemala, pero los costos eran muy altos para ir a esos países, por lo tanto la opción más cercana para poder conocer el trabajo que estaba realizando esta agencia era en Bolivia.

Empezamos a buscar información sobre esta agencia y del trabajo que estaban realizando con las comunidades y me llamo la atención de lo organizado que estaban y del aporte real que hacían a los miembros de las comunidades. Dentro de los principios de su trabajo estaba no dar dinero a las comunidades sino aportar en cosas tangibles y que los beneficien en el largo plazo, como alcantarillados, mejoras en la infraestructura de sus casas, escuelas, construir una biblioteca, entre otra acciones.

Luego escribimos un correo a la agencia para preguntar el valor del tour y las fechas de salidas disponibles. En un tiempo records nos respondió Aydee encargada comercial de Condor Trekkers y nos explicó que el tour se realizaba con un mínimo de 3 personas y que la próxima salida estaba programa para los primeros días de febrero.

EN BOLIVIA, CON RUMBO A LA CIUDAD DE SUCRE

Luego de viajar más de doce horas en bus desde Santa Cruz, llegamos a la ciudad donde nació Bolivia. Sucre esta ubicada a 2750 msnm y por su arquitectura, en el año 1991, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Como teníamos tiempo, aprovechamos de recorrer sus principales atractivos como la Catedral, Mirador La Recoleta y la Plaza de Armas. Luego teníamos que ir a las oficinas de Cóndor Trekkers para ver qué día podíamos hacer el tour, ya que solo teníamos dos días para hacerlo porque debíamos seguir viajando. Las oficinas están al lado del café cóndor, en lo que se conoce como casco viejo, la oferta del café se caracteriza por su oferta vegetariana y sus visitantes son extranjeros, principalmente europeos.

Fotografía: Luis García Oteiza

En un pequeño espacio está la oficina de Condor Trekkers donde el turista puede ver fotografías de los lugares que se visitan, los proyectos que han realizado en una carpeta muy bien cuidada y un guía, que muchas veces es un voluntario, quien resuelve todas las dudas que se puedan tener antes de tomar el tour. Nosotros queríamos realizar el tour de dos días, pero en ese momento había dos personas más interesadas en el tour, pero que no habían confirmado. Así que tuvimos que volver por la tarde para ver que habían decidido eso dos desconocidos.

EL TOUR DE TRES DÍAS EN DOS DIAS

Fuimos puntuales y llegamos antes para ver si habían otros interesados en el tour. Pasaron unos minutos y llegaron los interesados en nuestro tour. Era una pareja conformada por una suiza y un mexicano. Conversamos con ellos y tomamos la decisión de hacer el tour de tres días en dos días, lo que significaba conocer más lugares, pero también caminar más horas en el día. Este no era el típico tour, lo sabíamos desde un principio y eso nos motivaba mucho más. Los grupos eran conformado por no más de seis personas y cada viajero debía llevar su comida para los días que duraba el tour, esto hacia sentir que no llevabas sirvientes que te iban a atender durante todo el viaje sino que compartirías de igual a igual con tus guías lo que democratizaba la experiencia.

DESDE TEMPRANO COMIENZAN LAS SORPRESAS

 Nos pidieron que llegáramos a las 06:30 hrs al café para poder organizar el viaje y contarnos como sería nuestro itinerario. Estábamos bastante ansiosos de comenzar esta experiencia, ya que no es muy común hacer este tipo de viajes por Bolivia, casi todos realizan lo que el amigo o la guía de viajes te recomienda, es decir, visitar los lugares más populares llenos de turistas. Esperamos un momento antes que llegaran nuestros compañeros de viaje y para sorpresa nuestra guía sería Patricia. Esto nos alegró demasiado porque no es común , en Alemania y en Chile, que en turismo una mujer ocupe el puesto de guía, casi siempre lo hacen los hombres. Otra de las cosas buenas de Patricia, era que conocía muy bien los lugares que visitaríamos porque ella había nacido ahí, era una guía cien por ciento local. Una vez acomodado nuestros alimentos, mencionar que todas las comidas que comeríamos eran vegetarianas, agua para los días que duraría el tour nos pusimos en marcha para Chataquila, donde comenzaríamos el tour. Chataquila está a una hora de viaje en vehículo de Sucre y es el punto de partida de nuestro tour. Antes de comenzar el viaje visitamos la capilla dedicada a la virgen de Guadalupe y realizamos una pequeña ofrenda a la pachamama para que el viaje resultara sin ningún problema.

Fotografía: Luis García Oteiza

Comenzamos nuestra caminata a 3500 msnm siguiendo la huella del camino Inca por donde transito también el líder Tomás Catari durante la resistencia a los españoles. Durante todo el trayecto Patricia nos va mostrando plantas que los locales utilizan para sus enfermedades y contando que la gente esta preocupada , porque hace más de quince días que no llueve.

Fotografía: Marie – Sophie Görgen

Durante unas seis horas caminamos por un sendero donde a veces nos topábamos con gente local que nos ofrecía algunas pulseras y Patricia les regalaba hojas de coca. Las hojas de coca son muy importantes para ellos, ya que les daba energías para sus extenuantes horas de trabajo y les quitaba el apetito. No nos topamos con ningún grupo de turistas durante la caminata hasta Marawa solo gente local y especialmente niños. Patricia nos comento que la educación en Bolivia no es obligatoria y para incentivar a las familias que enviaran a su hijos a la escuela el gobierno estaba dando un bono anual de mil bolivianos por cada niño. Muchos niños que no superaban los once años se nos acercaban para ofrecer pulseras que ellos mismos confeccionaban. Eran bastante tímidos y solo hablaban lo justo y necesario. Felices quedaban cuando le regalabas alguna fruta, ya que a sus familias no les alcanzaba el dinero para comprarlas. Su muestra de agradecimiento era regalándonos una tímida sonrisa. Un gesto sencillo que no olvidaremos. Nunca andaban solo, siempre los acompañaba el fiel perro quiltro que solo observa y espera recibir algo de comida también.

Fotografía: Marie – Sophie Görgen

Llegamos a Marawa por la tarde bastantes cansados, pero contentos de estar conociendo la realidad desconocida de Bolivia que las guías de turismo no mencionan. Esa noche alojamos en un pequeño hostal muy acogedor y Patricia cocinó unos fideos con salsa para recobrar fuerzas, porque al día siguiente nos esperaba una larga caminata para llegar al sitio de los dinosaurios , Niñu Mayu y a la localidad de Potolo.

Comenzamos el segundo día muy temprano. Nos esperaba una caminata de cuatro horas aproximadamente. El sendero en ascenso nos permitía ver el valle en todo su esplendor y por cada paso que dábamos Marawa nos observaba con su silencio y soledad para desaparecer absorbida por las montañas que la rodeaban. Siguiendo nuestra caminata y pasadas dos horas estábamos frente a los vestigios del paso de los dinosaurios por Bolivia y era posible ver huellas petrificadas de lo que pudo ser un velociraptor. Existen muchas teorías sobre estas huellas , pero a veces es mejor volver a ser niño e imaginar a esos gigantes caminando libremente por estas tierras. Patricia no motiva a seguir nuestro viaje porque debemos llegar antes de las doce a nuestra siguiente parada para nuestro almuerzo y esperar a que nos recojan para llevarnos a Potolo.

Fotografía: Marie – Sophie Görgen

El almuerzo fue bastante contundente. Muchas verduras, arroz, queso y agua. Perfecto para volver a tener energías. Mientras conversábamos vimos a nuestro vehículo que llegaba y empezamos a caminar raudamente para aprovechar mejor el tiempo en Potolo. Potolo es una localidad que se caracteriza por contar con excelentes tejedoras. Y si a eso le sumamos que sus habitantes son miembros de la cultura Jalq’a sus tejidos cobran mayor relevancia, ya que sus tejidos buscan transmitir la importancia que tiene para ellos el inframundo. Visitamos a una familia y justo estaban tomando su merienda que consistía en papas cocidas con una salsa caliente de cebolla. Habían niños y ancianos y cuando llegamos nos invitaron a pasar y compartieron su comida. Este gesto nos llamó la atención porque a pesar de ser pobres igual compartieron su comida con nosotros y nos hicieron sentir parte de su familia. Nos mostraron como era el proceso de confección de los tejidos. Una pulsera de mano toma una semana en hacer. Bastante trabajo que muchas veces no es bien remunerado.

Fotografía: Luis García Oteiza

Compramos algunas pulseras y nos despedimos de la familia y también ahí terminaba nuestro viaje por lo más profundo de Bolivia. Salimos con la sensación de haber vivido algo distinto, que nos hará pensar nuestra manera de conectar con los otros porque de aquí en adelante viajaremos con otros ojos.

 

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