LOS CABALLOS EPEISON DE DARWIN

Baguales o salvajes eran los adjetivos con que se denominaban a los equinos que habitan el extremo austral de Tierra del Fuego (Chile). Sin embargo la valorización reciente de ellos exigió llamarlos de una forma tan noble como lo es su especie: Epeison de Darwin.

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© Samuel García Oteiza

La llegada de los Epeison a los valles “Lapataia” y “Yendegaia” en rigor aún es materia incierta, pero cierto es que su origen esta vinculado a la presencia del hombre foráneo que arribo al sur de la Isla Grande a fines del siglo XIX y quien no pudo prescindir de este noble animal para poder desarrollar sus intenciones de habitar y explotar estos lugares.

Las bondades de los valles en cuanto a materias primas como la presencia de considerables masas boscosas y terrenos con aptitudes para el uso ganadero justificó la fundación de los establecimientos explotadores. Los primeros de ellos se iniciaron por el sector de la bahía Lapataia y hacia su interior hasta el lago Acigami (actual Roca), en este lugar se fundó hacia 1889 el aserradero “Bahía Lapataia”, el primer emprendimiento industrial de Ushuaia. Sin embargo desde antes que se definiera la frontera internacional acordada en 1881 por las republicas de Chile y Argentina, ya se explotaban los bosques en el sector occidental del lago Acigami por colonos provenientes de lo que más tarde sería Ushuaia. La ocupación foránea de la bahía y valle Yendegaia y el sector chileno del valle Lapataia se inició hacia 1916 con la fundación de la estancia “Austral Jendegaya” por parte de Jerónimo Serka y Slavo Besmalovic. En cuanto a la sección chilena del lago Roca, éste fue ocupado a partir de 1925 por el chileno Juan Carrasco Vergara.

Definir el origen de los Epeison no es tarea fácil como tampoco el año aproximado en que éstos fueron adquiriendo presencia en el territorio, lo que sabemos con certeza es que para la década de 1960 estos ejemplares ya era abundantes en el valle Lapataia y alrededores. Interesante es señalar que el explorador Alberto de Agostini en 1913 recorrió el cañadón Parrillar hasta el extremo occidental del lago Roca y desde aquí hasta su desembocadura, sin embargo no registró la presencia de equinos. Caso contrario ocurrió con el aventurero y pintor norteamericano Rockwell Kent, quien a fines de 1922 y mientras recorría las inmediaciones del nacimiento del río Lapataia, al interior del valle Homónimo, presenció un par de ejemplares equinos, los cuales al percatarse de la presencia humana huyeron rápidamente. En fin, para poder dilucidar el origen de los Epeison es necesario y fundamental revisar con detención relatos de viajeros como por ejemplo el italiano Mirko Ardemagni, quien en 1927 recorrió a caballo los valles Yendegaia y Lapataia hasta el lago Roca acompañado por Pedro Serka. Otro viajero puede ser el científico sueco Cläes Orlog quien también hacia 1940 recorrió montado a caballo el valle Yendegaia.

¿De adonde llegaron los Epeison, a quien pertenecían?, son preguntas que quizás nunca tendrán una respuesta certera, ¡pero que importa! ellos ya están aquí y se han ido ganando su espacio y territorio con el transcurso de los años. A diferencia de otras especies introducidas, como los castores, los Epeison pueden ser manejados sustentablemente y de forma responsable, evitando su destierro y mitigando el daño negativo que ellos pudiesen producir en el ecosistema en el que están insertos.

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