BAJO LA OPTICA DE SEBASTIAN RUNNER

Quiero hacer una pequeña ventana de quienes hacen posible las mágicas combinaciones entre texturas, tonalidades, luces y sombras.“No quiero hablarles en imágenes de Valparaíso como la ciudad Patrimonio de la Humanidad, no quiero enseñarles los atributos más visitados en torno a su arquitectura o sus colores, sino quiero hacer una pequeña ventana de quienes hacen posible las mágicas combinaciones entre texturas, tonalidades, luces y sombras. Sobre todo contextualizar a quienes conservan aquella hermosa decadencia que nutre la belleza del desgaste, que alimenta el concepto de “bonito” no como armonía estética, por el contrario, como un caótico conjunto de imperfecciones alicaídas y conservadas en su esencia más pura, su gente. El porteño como humanos patrimonio de la humanidad y su convivencia con los detalles inadvertidos, con perspectivas escondidas tras la imposición de la típica  postal turística.

Valparaiso es una ciudad agitada, un anfiteatro enorme como lo definió la Unesco en su declaración del año 2003 al ascenderla como Patrimonio de la Humanidad. Pero aquí la obra se lleva a escena cada día en una violenta convivencia entre la rutina más tediosa que demanda una gran ciudad en contraste con aquel detalle único e irrepetible que sostienen personas, situaciones, pasillos perdidos o perspectivas ignoradas por la vorágine. Existe una agresiva batalla entre la imposición moderna y la soberanía de los elementos nativos y endémicos que fundan las bases del gran puerto principal.

Esta joya del Pacífico, como bien la describió Victor Acosta en su canción que después inmortalizó Lucho Barrios, nos presenta una estructura urbana pocas veces vista en el mundo. La composición de sus  cerros que en su mayoría alberga al 80 % de la población nos ofrece una postal única y que hace que Valparaiso sea uno de los lugares predilectos para turistas tanto nacionales como extranjeros. Lugar costero de contrastes sociales y arquitectónicos. Lleno de colores, de formas, ritmos urbanos y de una riqueza histórica que abraza e intriga desde las composiciones estructurales más obvias a la vista del visitante, hasta aquel detalle ignorado e inadvertido que es justamente donde te invito a que te detengas porque en esta ciudad tremendamente fotografiada y visitada aun hay mil tesoros por descubrir.”

  1. No se puede ser porteño sin haber pasado una vida entre cerros e interminables escaleras. Aquí 162 peldaños que unen el Cerro Cordillera con el plan. Escalera Cienfuegos.

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2. Así se viven los atardeceres interiores. Calle Yelcho, sector el Almendral.

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3. Detalles cotidianos y extraordinarios. Vista a Plaza Anibal Pinto desde paseo Atkinson.

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4. Donde el mar también es parte de la cotidianidad. Caleta Portales.

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5. El sol de playa Las Torpederas.

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6. Caótico ritmo urbano. Cerro Polanco.

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7. Aquí le llaman “choro del puerto” pero tan sólo son románticos porteños. Caleta El Membrillo.

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8. Ayer un lugar de sangre, hoy aquí se hace arte. Centro cultural de Valparaiso, ex cárcel.

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9. Los secretos de los barrios bravos, barrios que enamoran. Calle Santo Domingo, costado Iglesia de la Matriz.

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10. La belleza del desgaste. Calle Serrano, barrio Puerto.

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11. Su gente, su patrimonio ellos son el puerto de Valparaiso.

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12. Momentos cotidianos. Cerro Concepción.

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13. Urbano y mágico. Calle Condell, centro de Valparaiso.

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Sebastián es fotógrafo de pasión y profesión. Ha generado una íntima relación con las redes sociales sobre todo en el desarrollo más artístico del quehacer fotográfico. Es uno de los fundadores de la agrupación de arte y cultura Instameet Chile y nombrado como artista destacado bajo el título de usuario sugerido por la plataforma Instagram a nivel mundial.  Puedes ver su trabajo aquí: