PAÍS DE CARUARU

Hace  un tiempo Brasil dejo de ser conocido solo por  la belleza de su gente, el desenfreno de sus  carnavales y sus bellas playas. Hoy empezamos a ver un país relativamente elitizado, de mujeres enjoyadas y gustos más finos. El constante crecimiento económico de algunos sectores  les abrió las puertas a otros mundos. Adquirieron nuevas identidades al mismo tiempo que fueron  perdiendo algunas.Han cambiado la forma de ver e interactuar con su entorno y así se fueron sumando nuevas características a este paraíso de contraste llamado Brasil.

Por otro lado  sumergido en este  inmenso territorio hay un país que pocos conocen.  Rico en tradiciones artísticas, de gente humilde y raíces profundas que han logrado  sobrevivir al paso del tiempo traspasando a las nuevas generaciones sus oficios y protegiendo sus tradiciones, aunque han aprendido que además de valor  eso puede tener precio.

Fotografía: Renand Zavka
Fotografía: Renand Zavka

Un ejemplo de esto es la ciudad de Caruaru, un municipio ubicado en el estado de Pernambuco a 135 kms de Recife, la capital del estado al noreste del país, con una población cercana a los 300 mil habitantes. En 2006 fue declarada por la UNESCO el mayor centro de arte figurativo en las Américas, En Caruaru se celebra la fiesta de San Juan, una de las fiestas más populares de Brasil. Su duración es de 30 días consecutivos, atrayendo todos los años a más de 1.000.000 de personas a la MAYOR Y MEJOR FIESTA DE SAN JUAN DEL MUNDO, según GUINNESS WORLD RECORDS.

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Fotografía: Rafael Lima

Asimismo, Caruaru se caracteriza por ser una localidad de vida nocturna activa, con una cultura literaria  muy rica y es la cuna de grandes artistas como poetas, músicos, bailarines, pero principalmente artesanos. Y entre estos se encuentra “Mestre Vitalino”, quien logró con sus muñecos de barro retratar el folclor de su pueblo. Pudo traducir del barro a todos los idiomas del mundo lo bueno y lo malo de una vida sin lujos ni etiquetas. Mostró al mundo una cultura donde la lucha por la supervivencia diaria no tiene límites. Donde los hombres pasan más de 12 horas sentados frente a una máquina de coser o en la cocina. En donde las mujeres, sin perder su vanidad, arreglan camiones,  construyen casas y cargan varios kilos de ropa sucia en la cabeza para lavarlas a mano. En esta ciudad aún se puede ver a los niños descalzos jugando al  trompo, cazando lagartijas con ondas, jugando a las escondidas. Aquí la leche fresca de vaca se vende en la calle en bolsitas de 1 litro como en las películas de la década del 50 donde el lechero pasaba a dejar las botellitas en las puertas. Las familias aun se reúnen entorno a la mesa, y que una señorita sea o no virgen aún es tema, principalmente si se trata de la hija del vecino.

La economía está fundamentada principalmente en el comercio e incluso ahí logras percibir como conservan sus raíces. Aprendieron a vivir de ello como podemos observar en la feria de la SULANCALA que data de 1945, ubicada en la parte central de la ciudad. Está formada por miles de puestos de techo azul que se extienden por más de 3 kms. Ahí es posible encontrar una case infinita variedad de productos, artesanía decorativa, sombreros de paja, cuero y tela, cestas, objetos de cerámica, juguetes populares, jaulas, frutas, verduras, granos, hierbas, carnes, ropa, zapatos, bolsas, ollas artículos de cocina, mueble, animales, radios, artículos importados y muchos otros. Lo que llama más la atención es que existe un sector llamado trueque donde nada se vende, todo se cambia.

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Fuente: http://www.facebook.com/PrefeituradeCaruaru

En esta feria serás testigo de particularidades como cantantes que lanzan sus desafíos con guitarras mientras que vendedores hacen sus anuncios a través de un altavoz, grupos musicales y bandas que tocan música popular con una especie de flauta traversa hecha de madera que llaman de pífano. Asimismo, en medio de este particular comercio, artistas anónimos expanden la cultura regional.

La feria de Caruaru tiene características que, aunque muy comunes para las que viven ahí, se trasforman en una hermosa y exótica fiesta para los visitantes. Es un punto de encuentro para los artistas, bohemios y turistas de todo el país y del extranjero que terminan por sumergirse en este pintoresco espectáculo.

La feria de Sulancala, además de significar una fuente importante de ingresos para la ciudad,  está declarada por el Instituto Histórico y Artístico como Patrimonio Cultural Inmaterial de Brasil, lo que atrae la atención de viajeros durante todo el año.

Aunque no es la única ciudad con encanto en Brasil, LA PRINCESITA DEL AGRESTE (como se le conoce a Caruaru) acoge al viajero con fuerza. Su particular geografía invita a disfrutar de su gente y la poesía de su cotidiano, lo que la trasforma en un verdadero país aparte dentro de este nuevo Brasil que nos queda por descubrir.

Texto: Nazalda Ferreira Dantas/nazaviajesb@gmail.com