UN ENCUENTRO EN LA SOLEDAD

A diferencia del arriero de la zona central y del gaucho de la Patagonia, el caminante de las alturas solo tiene como vehículo sus piernas y con estas recorre kilómetros y kilómetros para llevar a sus animales a los mejores lugares donde puedan pacer

UN HOMBRE con chaqueta de color café con plomo; con gorro de excursionista desteñido surgió de la soledad altiplánica en la localidad de Chela. Sus piernas estaban cubiertas por una tela rígida que no daba espacio para la moda y sus zapatos eran el reflejo terroso de sus largas caminatas por un entorno en donde las piedras y la llareta eran los únicos testigos de su andar.

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Camino a Chela. Fotografía: http://www.luchogarciaoteiza.wordpress.com

Su rostro moreno y curtido por el sol era apacible con rasgos heredados de una cultura milenaria. Su estatura era normal y sus ojos vivaces y sinceros. Una de sus manos, la diestra, se apoyo en la ventana trasera de la camioneta. En ella era posible observar líneas sobresalientes y no existía rastro alguno de vellosidad. En su espalda ancha le cruzaba un bolso. No se vislumbraba lo que podía estar dentro. Lo más seguro que fueran sus reservas alimenticias para hacer frente a ese duro clima de altura que no tiene compasión con el despistado que se adentra en el sin las precauciones necesarias.

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Chela. Fotografía http://www.luchogarciaoteiza.wordpress.com

Tan solo lo acompañaba su perro. Al preguntarle en que andaba, su respuesta se limito a señalar con el dedo índice al ganado que lo esperaba apaciblemente unos metros del lugar en que nos encontrábamos. A diferencia del arriero de la zona central y del gaucho de la Patagonia, el caminante de las alturas solo tiene como vehículo sus piernas y con estas recorre kilómetros y kilómetros para llevar a sus animales a los mejores lugares donde puedan pacer.

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Refugio a 3.700 msnm. Fotografía: http://www.luchogarciaoteiza.wordpress.com

Pasados algunos minutos el se despidió con la mano sobre la cabeza – como lo hacen los militares al saludar- y entre balbuceos varios que provenían de su boca gruesa y reseca se escucho un hasta luego mis amigos y buen regreso.

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El hombre de las alturas. Fotografia: http://www.luchogarciaoteiza.wordpress.com

Texto: Luis García Oteiza

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