EXPEDICIÓN AL DESCONOCIDO LAGO LÖWENBORG, TIERRA DEL FUEGO, 2015

El lago fue descubierto en marzo de 1908 por la expedición sueca dirigida por el explorador y botánico Carl Skottsberg. 

Antecedentes históricos

El 25 de febrero de 1908 zarpó desde Punta Arenas el pequeño vapor “Huemul” de la Armada de Chile, su destino era el extremo oriental del seno Almirantazgo. A bordo se encontraban los miembros de la comisión expedicionaria “Magallanica Sueca”, Carl Skottsberg, German Albert Pagel, Thore Halle, Quensel y un tal Müller. El objetivo de la expedición era realizar un levantamiento de la naturaleza (zoología, botánica, geología, etc.) del lago Fagnano y sus alrededores, además de encontrar el rumoreado “paso indio” entre el seno Almirantazgo y el canal Beagle. Fue así que luego de adentrarse por el valle del río Betbeder descubrieron un portezuelo que denominaron “ Paso de las Lagunas” (por donde en un futuro cruzará la senda de penetración Vicuña-Yendegaia), al trasponerlo divisaron hacía el este un lago que denominaron Löwenborg, en agradecimiento al Sr. Löwenborg, cónsul de suecia en Chile y que al enterarse que sus compatriotas se encontraban en Magallanes viajó a esta región para darles la bienvenida y brindarles toda la asistencia que requirieran ante las autoridades chilenas. Al río emisario del lago recién descubierto lo llamaron “Rojas” en honor al Vice Almirante Rojas, quien puso a disposición el vapor “Huemul” para el traslado de expedición entre Punta Arenas y Tierra del Fuego.

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Oculto tras altas montañas se encuentra el lago Löwenborg, uno de los lagos más hermosos y desconocidos del sur de la isla Grande. (fotografía Samuel García O.)

El 22 de febrero de 1913 el lago Löwenborg fue visitado por Alberto de Agostini y su grupo expedicionario quienes buscaban, al igual que la expedición de Skottsberg, resolver la incógnita sobre la existencia de un paso practicable entre el seno Almirantazgo y el canal Beagle. Agostini escribió:

“ Eran las doce del día cuando llegamos a lo más alto (metros 905). A lo largo, en el horizonte se delineaba un complejo sistema de montañas y valles desconocidos con numerosos glaciares que flanquean por el sur del lago Fagnano, mientras a nuestros pies termina una cuenca estrecha, en cuyo fondo se reflejan tranquilas, entre verdegueantes bosques, las aguas de un bellísimo laguito. En esta cuenca principia un estrecho valle, que desaparece en el occidente, surcado por un pequeño torrente, emisario del lago. ¿Llevará al valle Lapataia? Así debiera ser según el mapa chileno, que da a este lago el nombre de Löwenborg.”.

Todos los pormenores de estas travesías quedaron detalladas y plasmadas en los libros The Wilds of Patagonia (1911) de Carl Skottsberg y I mei viaggi nella Terra del Fuoco (1924) de Alberto de Agostini.

Luego de las primeras expediciones, el lago Löwenborg quedó al margen de la ruta, realizada por turistas, entre el lago Fagnano y el valle Lapatia (por ser menos directa) y como lugar de pastoreo para animales vacunos. Así, a partir de su descubrimiento ha sido visitado por muy pocas personas.

Por años, este lago fue el único hito geográfico que rompía con la blancura de los mapas entre el lago Fagnano y el lago Roca pero su silueta distaba de la realidad. Por fin en la carta preliminar del Instituto Geográfico Militar (IGM) de 1955 elaborada por la US Geological Survey sobre la base de las fotografías trimetrogónicas tomadas en 1945 por la United States Air Force (USAF), el lago figuró tal como es y en su posición exacta.

Durante nuestra investigación “Los orígenes de las comunicaciones terrestres en el sur de Tierra del Fuego (Chile)” encontramos una interesante información sobre una desconocida expedición policial realizada entre Yendegaia y estancia “Vicuña” en 1968, la ruta que siguieron los exploradores para trasponer la divisoria de las aguas del lago Roca y Fagnano había sido el lago Löwenborg. Años atrás habíamos divisado desde el paso de las Lagunas el extremo oeste del lago, sin embargo no teníamos motivos para dirigirnos a él, pero ahora varias dudas e incógnitas había que resolver acerca del desconocido paso que utilizaban los exploradores para alcanzarlo y trasponerlo. Con toda la información que pudimos recopilar y con varias fotografías antiguas en mano nos dirigimos a nuestro objetivo.

Inicio de la expedición 

El día lunes 2 de febrero a las 11:30 hrs. y junto a Mario García Oteiza. (estudiante de Cartografía, UTEM) iniciamos la travesía, nuestro punto de partida fue el lugar donde culmina el camino que construye el Cuerpo Militar del Trabajo (CMT), desde aquí nos introducimos por los bosques que ya conocíamos muy bien por nuestras experiencias anteriores en la zona. Vadeamos el río Toledo antes que alcanzáramos el valle homónimo y bordeamos su orilla norte hasta el frente de una quebrada que forma el acceso norte del paso de las Lagunas. Una de las cosas que más nos llamó la atención en todo el trayecto realizado durante este día fue la cantidad de nuevas represas hechas por los castores. A las 17:30 hrs. detuvimos nuestra marcha, una vez instalado el campamento realizamos un breve reconocimiento en la dirección que debíamos seguir al día siguiente.

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El inicio del viaje, por bosques sin senderos ni huellas (fotografía Samuel García O.)

El día 3 de febrero a las 10:30 hrs. tomamos dirección este. Subimos por un terreno dominado por la turba hasta un punto donde se forman dos valles, elegimos el de la izquierda y seguimos por un río innominado (afluente del río Toledo) que va por su centro, el majestuoso cerro “Castillo” era nuestra referencia. A medida que avanzábamos la vegetación iba disminuyendo, no así las castoreras. Llegamos al final del valle, y siempre subiendo, tomamos dirección sur hacía un evidente portezuelo que se divisaba claramente, desde un punto determinado se observan algunas montañas del flanco norte del lago Fagnano. A las 12:45 hrs. alcanzamos la divisoria de aguas entre lago Fagnano y lago Roca, el paso tiene 815 msnm y distinguimos el lago Löwenborg por primera vez. Sin contratiempo descendimos y a las 14:50 hrs. llegamos a su orilla norte. Durante el resto de la tarde hicimos un reconocimiento por los alrededores y al anochecer una gran luna llena iluminó las tranquilas aguas del lago.

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Río Toledo (fotografía Samuel García O.)

El día 4 de febrero despertamos con un sol radiante y a las 10:00 hrs. nos pusimos en marcha hacia la desembocadura del lago, al poco andar encontramos una buena huella de vacunos que va bordeando el río Rojas (emisario del lago Löwenborg), la cual nos condujo expeditamente a una gran explanada donde nace el cañadón Parrillar (sin duda esta huella se convertirá en un sendero habilitado del futuro parque nacional Yendegaia). Seguimos en dirección oeste, en demanda del paso de las Lagunas. A las 14:00 hrs. ingresamos al paso (700 msnm), el objetivo aquí fue buscar el lugar desde el cual Skottsberg en 1908 fotografió la pared oeste del monte Svea con sus grandes glaciares. Lamentablemente el retroceso de las masas de hielos ha sido considerable. Descendimos del paso y a las 17:00 hrs. instalamos nuestro último campamento.

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Mario García en las inmediaciones del paso descubierto por Agostini en 1913 (fotografía Samuel García O.)

El 5 de febrero a las 11:00 hrs. iniciamos nuestra caminata, bordeamos la orilla sur del río Toledo y antes que su curso gire para tomar dirección norte lo cruzamos y seguimos la misma ruta utilizada en nuestro primer día. A la altura donde va el camino volvimos a cruzar el río (su orilla este es más fácil de transitar), a las 16:00 hrs. llegamos nuevamente a nuestro punto de partida.

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Samuel García Oteiza, en las alturas del lago Löwenborg (fotografía Mario García O.)

Los objetivos de la expedición se cumplieron exitosamente, la ruta quedó registrada en el GPS, al igual que la ubicación de las castoreras que nos obstaculizaron nuestro andar (estos datos serán proporcionados a Wildlife Conservation Society, WCS, para estudiar planes efectivos de erradicación) y realizamos un buen registro fotográfico georeferenciado.

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En primer plano Mario García O. en el paso de las lagunas. Al fondo, el flanco sur del monte Svea y la laguna Encantada        (fotografía Samuel García O.)

Las dudas e incógnitas que queríamos resolver, muy por el contrario, aumentaron. Un buen motivo para una nueva travesía.

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Orilla norte del lago Löwenborg (fotografía Samuel García O.)

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Mapa del contexto. En color naranjo se señala la ruta realizada y con números los lugares de los campamentos.

Texto: Samuel García Oteiza, Arquitecto, explorador e investigador de Tierra del Fuego.

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